CENSURADO: ¿Por qué Guayaquil vota diferente?

 Publicado en Octubre 16, 2008 a las 10:20 am por Dany Freire 
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Una explicación de Juan José Illingworth:

La semana pasada fui invitado a participar en un programa de 30 minutos con el conductor Ing. Antonio Beltrán (Ex Decano de Ingeniería de la U. Católica), sobre el tema “¿Porqué Guayaquil votó diferente”? y que debió salir al aire el sábado 11 de octubre a las 21h300.

El programa nunca se difundió, porque según se me ha informado, fue vetado por los actuales coadministradores de CN3, Dr. Javier Ortiz y Javier Henriquez.

En el programa expuse, entre otras cosas, el análisis de la ejecución del presupuesto general del estado en el año 2007, y que corresponde al actual Gobierno de Rafael Correa, ejecución que le asignó a cada guayasense $ 77.09 en el 2007, frente a $ 125.15 dólares per cápita al resto de ecuatorianos, lo cual viola el derecho constitucional a la igualdad consagrado en el Art. 23 numeral 3 de la Constitución de 1998 y el Art. 11 numeral 2 de la constitución del 2008.

También expuse allí que la transferencia per cápita para educación pública en Guayas, que fue de $ 30.68, no alcanza ni siquiera  la mitad de lo que se transfirió en el 2007 para esa competencia al resto de ecuatorianos, que fue de $ 67.08 dólares. Así como también expuse las cifras de la ejecución a nivel provincial y cantonal de todos los PROGRAMAS SOCIALES, cifras que demuestran una terrible marginación de Guayaquil, ciudad cuyos habitantes reciben apenas una pequeña fracción de lo que reciben en el resto del Ecuador.

En esta manera tan discriminatoria de tratar a los habitantes de nuestra ciudad y provincia encontré durante el programa parte de la explicación al tema planteado, a saber porqué Guayaquil votó diferente. Manutuvimos con el Ing. Beltrán una serie de intercambios orientados hacia la búsqueda de explicaciones y de interpretaciones sobre cúal mismo es el sentir y el rumbo de Guayaquil, cuál su relación con el Gobierno Central, interpretaciones sobre porqué también en la consulta de 1995 Guayaquil ya se pronunció en forma diferente al resto del país, cuando votó por la desmonopolización de la seguridad social y a favor de la Descentralización (y el resto del país votó en contra).

El hecho de que la ciudad más poblada del país siempre haya votado diferente al resto en todas las elecciones presidenciales desde 1988 (1992, 1996, 2000, 2004 y 2008), hace ya VEINTE AÑOS, también fue objeto de análisis e interpretación, pues, al entender del conductor y de mi persona, esas cosas merecen ser analizadas y entendidas con la participación de quienes tengan algo que decir al respecto.

Lamentablemente, el gobierno de la llamada “Participación ciudadana”, a través de los coadministradores que intevienen al menosen  3 medios de comunicación, ha resuelto que la participación del ciudadano matemático debe ser vetada y censurada.

Esos son los tiempos que vivimos actualmente. Tiempos en que se habla de comisiones de la verdad, pero se impide que la verdad de la ejecución presupuestaria se analizada frontalmente. Tiempos en que se habla de los derechos de la ciudadanía, pero no se respeta el derecho de los ciudadanos a exponer sus opiniones.

Ojalá no veten en el futuro al INTERNET, como hacen algunos países socialistas.

Saludos,

Juan José Illingworth Niemes.

Ya parí a Los Majariachis

 Publicado en Octubre 15, 2008 a las 4:54 pm por Dany Freire 
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Y fueron mellizos…

De izquierda a derecha: Dany y Rodney

Para más información visita http://www.myspace.com/losmajariachis

Cuento: INEVITABLE

 Publicado en Junio 19, 2008 a las 3:08 pm por Dany Freire 
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Soldado australiano descansando en un tren durante la Segunda Guerra MundialNunca participé en esta guerra. Aunque creo firmemente que los motivos que la mueven son más que justos, todavía no sé qué haría frente a uno de esos rubios alemanes. Seguramente mi instinto de conservación me haría atacarlo, o quizás me quede helado viendo cómo sus balas destrozan mi cuerpo, mandándome al otro lado. Creo más bien que hubiese corrido despavorido. Toda mi vida me aferré a lo que representa seguridad. Todo siempre normal, dentro de lo correcto, la locura no tuvo cabida en mi vida, ni siquiera en las circunstancias más duras. No, el riesgo, ni pensarlo, ¿Quién dice que las ovejas negras son felices? Ahora lo entiendo todo… ¿Cómo olvidar los bellos prados de mi casa en Alabama? El delicioso aroma de un almuerzo servido con cariño, el abrazo de mi madre.

 

Qué curioso. Muchas veces escuché que Francia era la tierra del amour, y yo solamente he visto desolación. Las escapadas con mis compinches al barrio negro, imborrables. Ellos siempre se quejaron de mi falta de espíritu aventurero, pero yo siempre “supe” cuan equivocados estaban. “Ya verán en veinte años quién es quién”, solía responderles.  Sólo han pasado cinco, y ya todos han muerto o desaparecido. El hecho es que ahora tengo certeza de lo que quiso decirme uno de ellos cuando refutó: -¿Por qué esperarías tanto para empezar a vivir? - y yo en aquel momento reí ­ sarcástico, tratando de achicar con mi burla tan ciertas palabras. “Pobre ignorante”, pensé. Estaba tan marcada en mí­ la creencia de que la vida empieza cuando uno nace; ahora sé que empieza cuando uno toma conciencia de la muerte propia.

 

Pero ahora es muy tarde. La decisión más sabia. Todo esto se vuelve tan cómico. O tan patético. Todo depende de si lo lee un optimista o un escéptico. De cualquier manera a mí­ ya no me importa, antes que nada hoy han muerto mis convicciones, y esa es una partida muy difícil de asimilar para mí­, aunque nada dolorosa. Siempre rehuí­ al combate, es más, mi acuartelamiento fue más obligatorio que nada.

 

Cuando venía en los transportes, y escuchaba hablar a mis compañeros del orgullo que sentían al tener la oportunidad de luchar por sus ideales, ¿Ideales? ¡Qué poco respeto por sus vidas!, pensé. Cuán errado estaba. Ellos amaban la vida.

 

El último enfrentamiento con los Nazis fue por demás dispar. Lo que se suponía un asalto sorpresa, terminó sorprendiéndonos aún más. Los germanos llegaron hasta nuestra línea de fuego con todo un ejército. Nuestra unidad estaba custodiando un tren de la línea férrea francesa, que estaba bajo el poder aliado. Entré en pánico al ver la cruenta escena, sabía que me quedaban pocos segundos para decidir, el tren empezaba su marcha y yo pensaba… el deber o mi vida… mis compañeros o yo… a estas alturas, deben saber mi decisión.

 

Sí, corrí­ hacia el tren. Corrí­ como nunca, o como siempre, y me a aferré al seguro tren, al tren que cuidaría mi vida, a mi salvación. Hacía tanto tiempo que no tenía esta sensación de certeza. Aún no alcanzaba a comprender por qué el resto de mis compañeros prefirió arriesgarse a quedarse luchando por una causa perdida ¿Por qué diablos no corrieron conmigo? Pero en todo esto había algo que me molestaba, no sé si era la excesiva velocidad del tren, o el que todo era demasiado bueno para ser cierto. Y lo era.

 

Ahora sé que el tren sigue acelerando y los frenos están rotos. Pronto llegará a una línea muerta o a un cruce y se va a descarrilar. El maquinista debió haber saltado hace mucho tiempo. Estoy solo en esta caja de hierro y madera y decidí­ escribir esto. ¿Saben qué es lo más triste? Que aún tengo tiempo para escribir más pero no tengo más que escribir. Que me aterra el simple hecho de pensar en saltar, aunque esa sea quizás mi última oportunidad… Que viví­ más tiempo que mis amigos, pero viví­ mucho menos que ellos.

 

Dany Freire

 

Escrito en Guayaquil entre finales del 2000 y principios del 2001

 

Cuento: TUMBAPUERTAS

 Publicado en Junio 19, 2008 a las 1:36 pm por Dany Freire 
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TumbapuertasSi el cerdo me dispara, ¿Qué haré?, se dijo Carbón, mientras se escondía bajo el escaparate. Pendiente de cada movimiento, el viejo Lucho, el Serrano, buscaba.

 

- ¡Sale caraju! ¡Negru hijueputa! ¡Aunque sea muerto te he de sacar!

 

Carbón lloraba en silencio, tratando de sofocar el ahogo, que a lo mejor lo delatarí­a.

 

-¡Marí­a! ¡Presta la linterna que este pendejo ya me tiene ashecho!

 

“Sabía que esto iba a pasar”, pensaba Carbón. “Tarde o temprano este camello iba a costarme la vida”.

 

En un segundo su cabeza recorrió las imágenes de sus amados. ¿Por qué? solo atinaba a contestarse, mientras el sudor frío rodaba por sus sienes. El miedo se cola por cada vena hasta llegar a su orgasmo en la coronilla, donde sientes que nada sientes y te supones preparado a cualquier dolor. Te falta la respiración y todo se vuelve un minúsculo jadeo por temor a ser encontrado.

 

-¡Ahí­ estás pendeju! ¡Al piso caraju!

 

-Tranquilo, tranquilo

 

- ¡Cállate chucha! ¡Abre la caja!

 

-Ya amigo, todo en paz

 

- ¡¿Amigo?! Vos qué vas a ser mi amigo negro maricón… Lucho rastrilló el arma y la asentó en la cabeza de Carbón. Marí­a recogí­a del piso los sueltos que sin querer hizo caer del jarro que estaba a un lado de la caja.

 

-Puta que vos si eres pendeja- le gritó Lucho mientras le pateaba las nalgas.

 

-No me mates- aulló Carbón.

 

Un poco de compasión, un no se qué rodó por el pecho de Lucho. El poder de dar o quitar vida lo emborrachó. Por un momento sintió un enfermizo orgullo, un asco de sí­ mismo, todo al mismo tiempo. Los vapores del aguardiente de la tarde empezaban a adormecerlo. De repente, Marí­a se levantó, y en un abrir y cerrar de ojos apuñaló a Lucho con un desarmador de estrella que estaba cerca de los sueltos. La puñalada fue silenciosa, como cuando se pincha la gelatina con un tenedor.

 

- ¡Agh! chaicionera, que te pasa longa… Gritó Lucho ahogado en sangre opaca, que se escapaba directo del hí­gado , de donde colgaba juguetón el desarmador. Cayó de rodillas con sus ojos en blanco frente a la cintura de Marí­a, para luego quedar recostado sobre el improvisado puñal dejando escapar la punta por su espalda, entre marcados espasmos que se iban alejando uno del otro, conforme la vida se le escapaba.

 

-Nunca me gustó que me digan pendeja- dijo María mientras recogí­a el arma- y a tí­?

 

Carbón sintió la confusión propia del momento y solo atinó a mover la cabeza como asintiendo.

 

- ¿Si qué?, ¿Te gusta o no?

 

Carbón se fue levantando poco a poco, las piernas casi no le respondían.

 

-Ahí­ te dejo ese regalito para tu tienda, envuélvelo y mándaselo a su madre…

 

-No me mate

 

-¿Qué no sabes decir otra cosa?, Lucho tení­a razón, eres solo un negro maricón. Además después me quemas …

 

 -Vecina!!!!! venga vea!!, Le han matado al Lucho -Si yo le dije que ese negro solo chaeria problemas, ahí está el Luchito que ha de sesh -Pero aunque sea al último alcanzó a darle al Carbón, el Señor le hará justicia a ese criminal, negro malo, malo mismo ha sido

 

-Si a mí cuando me fiaba, me quedaba viendo mal…

 

Dany Freire

Escrito en Guayaquil en Febrero del 2001.

¡Bienvenido!

 Publicado en Junio 17, 2008 a las 12:43 pm por Dany Freire 
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BienvenidoSi ya estás aquí­, un abrazo, pasa y siéntete libre de andar por ahi.  El baño está al fondo a la derecha, y si estoy dormido no me despiertes.  La casa está recién pintada así­ que cuidado con andar tocando las paredes.  Nada más, empieza hoy la bitácora, la discusión, la promoción, en fin cualquier cosa que se me ocurra puede terminar por aquí­, así­ que sigan visitando, cuidado con los baches y que les crezca!